En la retina de muchos ribadenses, María Antonia López Lens siempre ha estado al otro lado del mostrador, atenta y cercana. Su nombre es sinónimo de comercio local y de una tradición que ha sabido resistir el paso del tiempo. Ahora, cuando otros ya se alejan del ritmo frenético del día a día, ella ha optado por todo lo contrario: abrir una nueva tienda en plena jubilación activa. «Nunca me he jubilado del todo», confiesa, con la serenidad de quien lleva décadas haciendo lo que le apasiona.
Tras ceder las riendas de Xeito Decoración a su hija, María Antonia sigue al frente de La Florida, el punto de venta de Sargadelos en la localidad. Pero le faltaba algo más. «Soy una firme defensora del comercio local, es lo que da vida a nuestras calles. Y en algo tan importante como el calzado infantil, no hay nada como tocar, probar y recibir un asesoramiento personalizado», asegura.
El nacimiento de Jilgueritos
La idea de abrir una zapatería especializada llevaba años rondándole la cabeza, sobre todo desde que nacieron sus nietos. Su afición por viajar le hizo descubrir tiendas similares en otros lugares, y en cada viaje se preguntaba: «¿Por qué no en Ribadeo?». Con el auge del calzado respetuoso, la decisión se volvió evidente.
El proyecto fue cobrando forma hasta convertirse en Jilgueritos, un espacio acogedor que busca ofrecer algo distinto: calzado que cuide la salud de los pies de los más pequeños sin renunciar al diseño. «Lo que más me ilusiona es que es un negocio completamente distinto a lo que he hecho antes. Me encanta aprender y descubrir cosas nuevas», confiesa.

Calzado respetuoso: caminar casi descalzo
Pero ¿qué es exactamente el calzado respetuoso? María Antonia lo explica con la naturalidad de quien ya domina el tema: «Se adapta al pie respetando su forma natural. La puntera es amplia, las suelas son planas y muy flexibles, es lo más parecido a caminar descalzo». Y añade que esta filosofía va más allá de la estética, pues previene malformaciones y mejora la postura.
El auge de este tipo de calzado, asegura, se debe a la divulgación de podólogos y fisioterapeutas en redes sociales, que han acercado esta información a muchas familias. «Parece algo lógico, pero la mayoría del calzado convencional no deja espacio suficiente para los dedos. Este tipo de zapato respeta la anatomía y permite el desarrollo adecuado del pie», afirma.
En Jilgueritos, las familias descubrirán una cuidada selección de marcas especializadas y productos elaborados, en su mayoría, en España. La tienda se encuentra en las galerías comerciales de la Calle San Francisco. «Trabajamos con firmas muy especializadas en calzado infantil como Blanditos by Crios, Coqueflex, Flexi Nens, Koops, Lejan o Muris, entre otras», explica.
En cuanto a la oferta actual, esta temporada disponen de una variedad de deportivos (de piel y veganos), lonas, merceditas, sandalias, botas de agua y pepitos para los más pequeños. De cara al otoño-invierno, la colección incluirá calzado colegial, botas de piel y serraje, además de una amplia gama de deportivos. «Mi objetivo es que las familias encuentren calidad, salud y diseño reunidos en un solo lugar», concluye.
Aunque María Antonia lidera el proyecto, cuenta con el apoyo de un equipo femenino que estará al frente de la tienda y de la gestión digital. «Para emprender estando jubilada necesitas rodearte de personas en las que puedas confiar y que compartan tu ilusión», apunta.
El comercio local: un motor para Ribadeo
Consciente de los retos que afrontan hoy en día los pequeños negocios, como la necesidad de adaptarse al entorno online sin perder la esencia, María Antonia mantiene la confianza en la cercanía del comercio de siempre. «El contacto directo con la clientela es insustituible», sostiene.
Su experiencia le permite ver la evolución del comercio ribadense con perspectiva positiva. «Ribadeo siempre ha sido un referente en la comarca y sigue siéndolo. Tenemos una oferta muy completa y eso hace que la gente siga viniendo», explica. Y con cada apertura, como la de Jilgueritos, el pueblo se mantiene vivo.
Un ejemplo para otros emprendedores
Para quienes, como ella, sienten la inquietud de seguir creando después de la jubilación, lanza un mensaje claro: «Si hay ilusión y una idea clara, merece la pena. Emprender con la experiencia y la tranquilidad que da la edad es muy distinto a cuando eres joven. Es muy gratificante».
Con la energía de siempre y tras inaugurar ayer su nuevo local, María Antonia ya está lista para recibir a sus primeros clientes. Porque para ella, estar jubilada no significa dejar de hacer lo que le apasiona.
